En corto. Un Gin Tonic mileurista pero honrado, por Mileurismo Gourmet

El Blog de la ginebra y el whisky on the rocks Blog sobre la ginebra y el whisky, trucos, consejos, recomendaciones, analisis, catas, cocteles ...

 

¿Quién dice que hace falta una ginebra de cincuenta euros y una tónica de más de tres para disfrutar de un buen Gin Tonic?. Para tratar de demostrar que esa ecuación no era cierta hace tiempo creamos una entrada que fue todo un éxito; el Gin Tonic Beefeater "de andar por casa", en ella elaborábamos un sencillo y barato combinado que haría las delicias de cualquier Gintonizer ocasional.

¿Quién dice que hace falta una ginebra de cincuenta euros y una tónica de más de tres para disfrutar de un buen Gin Tonic?. Para tratar de demostrar que esa ecuación no era cierta hace tiempo creamos una entrada que fue todo un éxito; el Gin Tonic Beefeater "de andar por casa", en ella elaborábamos un sencillo y barato combinado que haría las delicias de cualquier Gintonizer ocasional.

Hoy volvemos con el mismo tema, un Gin Tonic asequible pero que no desmerece, para nada, ante ninguna preparación de alto standing. No se trata de menospreciar ninguna opción, es sencillamente una alternativa perfectamente válida y apta para consumidores esporádicos. Recordad que un buen Gin Tonic comienza por una buena compañía, todo lo demás es accesorio.

Hoy volvemos con el mismo tema, un Gin Tonic asequible pero que no desmerece, para nada, ante ninguna preparación de alto standing. No se trata de menospreciar ninguna opción, es sencillamente una alternativa perfectamente válida y apta para consumidores esporádicos. Recordad que un buen Gin Tonic comienza por una buena compañía, todo lo demás es accesorio.

Reproducimos a continuación la entrada del excelente Blog Mileurismo Gourmet titulada "Un Gin Tonic mileurista pero honrado", toda una declaración de intenciones. Podéis leerla tras el salto.

Un gin-tonic mileurista pero honrado

Reproducimos a continuación la entrada del excelente Blog Mileurismo Gourmet titulada "Un Gin Tonic mileurista pero honrado", toda una declaración de intenciones. Podéis leerla tras el salto.

Un gin-tonic mileurista pero honrado

De un tiempo a esta parte he ido encontrando más satisfacción en un buen Gin-tonic después de una comida o cena entre amigos y es que, a veces, prescindiendo de ciertos lujos pero haciendo las cosas con tiento, no es necesario vaciarse los bolsillos para disfrutar de una buena sobremesa.

No voy a desvelar a estas alturas los placeres de disfrutar de una ginebra premium, tipo Citadelle o Junípero con una tónica gourmet como fever tree o q-tonic, y desde luego tampoco pretendo hacer ningún tipo de comparativa ante la que sin duda tendría todas las de perder, pero al igual que hay alternativas a Vega Sicilia o Chateau Petrus, también puede uno prepararse un Gin-tonic sabroso con medios más limitados.

Y es que el primer paso no reside tanto en la materia prima, como en tratar de evitar ciertos errores comunes.

El primero es el vaso. Por favor, olvídense del de tubo, desháganse de él o déjenlo para cuando les visiten sus cuñados (no los míos, que son muy majos). Lo ideal es una copa ancha (tipo borgoña) o una copa balón de cristal fino.

Después viene el hielo. Cuesta muy poco preparar unas buenas piedras con agua mineral, y la diferencia es más que importante. Utilicen un par de cubitos para refrescar la copa, moviéndola bien, para despues desecharlos e incorporar los definitivos, que deben ser abundantes. Sean generosos.

Sobre el acompañamiento frutal hay muchas teorías. Está el clásico de la corteza de limón, que nunca falla. Si el limón es bueno (limón galego!) lo prefiero a la lima. A mi me gusta rasparla un poco sobre la misma copa con unas pinzas de hielo, para expandir sus aromas. Después simplemente se deja caer en la copa.

Otra opción es una rodaja de pepino, únicamente recomendable cuando no se vaya a tomar más de un gin-tonic (empalaga bastante) y la ginebra no sea muy buena y aromática, puesto que la hortaliza pulveriza toda la exclusividad del destilado. No obstante, utilizado correctamente, el pepino da una bebida agradable, refrescante, aromática, algo más dulzona y grasa, pero muy llevadera para rematar una sobremesa y seguir disfrutando del día.

Con una buena ginebra yo recomiendo una discreta rodaja de manzana, tipo granny-smith, que nos dará las sutiles notas ácidas, perfectas para complementar la carga especiada de la premium. Eso sí, tengan cuidado porque se bebe sola. Además al terminar, comerse la rodaja es todo un festín de sensaciones.

Pero volviendo a los presupuestos de esta plataforma, nos vemos obligados a buscar una materia prima decente, pero algo más ajustada en precio. La candidata en destilado fue una ginebra catalana llamadaGiró (menos de 10 € en el club del grumete), basada en una receta de 1860 que se ha ido perfecionando a lo largo de la historia de la casa. Es intensa y perfumada, y predomina el enebro sobre notas de cilantro y algo de jengibre. El final es muy seco y queda claro que pese a sus suaves 37,5º (la media anda en 40º), es un licor para combinar.

Y como la fever-tree, aparte de poco económica, creo que es la mejor tónica neutra – en el sentido de no excesivamente aromática – para exaltar una buena ginebra premium, tal vez en este caso sea recomendable una tónica algo más festiva, desenfadada y, sobre todo, barata. Y fíjese usted que huyendo de la omnipresente eschegüepes, que no es santo de mi devoción, topamos de nuevo con nuestro amigo Lidl y su tonic water básica (1€ el pack de seis) que es todo un hallazgo. Algo aromática, aunque sin excesos, y una boca discreta pero fresquísima. Perfecta para una ligera pero aromática y seca como esta.

Y me ha gustado mucho este tema, así que prometo volver con él. Sobre todo cuando le eche el guante a las Fentimans que me ha enviado el Sr. Louzán.

De un tiempo a esta parte he ido encontrando más satisfacción en un buen Gin-tonic después de una comida o cena entre amigos y es que, a veces, prescindiendo de ciertos lujos pero haciendo las cosas con tiento, no es necesario vaciarse los bolsillos para disfrutar de una buena sobremesa.

No voy a desvelar a estas alturas los placeres de disfrutar de una ginebra premium, tipo Citadelle o Junípero con una tónica gourmet como fever tree o q-tonic, y desde luego tampoco pretendo hacer ningún tipo de comparativa ante la que sin duda tendría todas las de perder, pero al igual que hay alternativas a Vega Sicilia o Chateau Petrus, también puede uno prepararse un Gin-tonic sabroso con medios más limitados.

Y es que el primer paso no reside tanto en la materia prima, como en tratar de evitar ciertos errores comunes.

El primero es el vaso. Por favor, olvídense del de tubo, desháganse de él o déjenlo para cuando les visiten sus cuñados (no los míos, que son muy majos). Lo ideal es una copa ancha (tipo borgoña) o una copa balón de cristal fino.

Después viene el hielo. Cuesta muy poco preparar unas buenas piedras con agua mineral, y la diferencia es más que importante. Utilicen un par de cubitos para refrescar la copa, moviéndola bien, para despues desecharlos e incorporar los definitivos, que deben ser abundantes. Sean generosos.

Sobre el acompañamiento frutal hay muchas teorías. Está el clásico de la corteza de limón, que nunca falla. Si el limón es bueno (limón galego!) lo prefiero a la lima. A mi me gusta rasparla un poco sobre la misma copa con unas pinzas de hielo, para expandir sus aromas. Después simplemente se deja caer en la copa.

Otra opción es una rodaja de pepino, únicamente recomendable cuando no se vaya a tomar más de un gin-tonic (empalaga bastante) y la ginebra no sea muy buena y aromática, puesto que la hortaliza pulveriza toda la exclusividad del destilado. No obstante, utilizado correctamente, el pepino da una bebida agradable, refrescante, aromática, algo más dulzona y grasa, pero muy llevadera para rematar una sobremesa y seguir disfrutando del día.

Con una buena ginebra yo recomiendo una discreta rodaja de manzana, tipo granny-smith, que nos dará las sutiles notas ácidas, perfectas para complementar la carga especiada de la premium. Eso sí, tengan cuidado porque se bebe sola. Además al terminar, comerse la rodaja es todo un festín de sensaciones.

Pero volviendo a los presupuestos de esta plataforma, nos vemos obligados a buscar una materia prima decente, pero algo más ajustada en precio. La candidata en destilado fue una ginebra catalana llamadaGiró (menos de 10 € en el club del grumete), basada en una receta de 1860 que se ha ido perfecionando a lo largo de la historia de la casa. Es intensa y perfumada, y predomina el enebro sobre notas de cilantro y algo de jengibre. El final es muy seco y queda claro que pese a sus suaves 37,5º (la media anda en 40º), es un licor para combinar. Mamisetas - Pack 10 chapas Molonas para Baby Shower niña

Y como la fever-tree, aparte de poco económica, creo que es la mejor tónica neutra – en el sentido de no excesivamente aromática – para exaltar una buena ginebra premium, tal vez en este caso sea recomendable una tónica algo más festiva, desenfadada y, sobre todo, barata. Y fíjese usted que huyendo de la omnipresente eschegüepes, que no es santo de mi devoción, topamos de nuevo con nuestro amigo Lidl y su tonic water básica (1€ el pack de seis) que es todo un hallazgo. Algo aromática, aunque sin excesos, y una boca discreta pero fresquísima. Perfecta para una ligera pero aromática y seca como esta.

Y me ha gustado mucho este tema, así que prometo volver con él. Sobre todo cuando le eche el guante a las Fentimans que me ha enviado el Sr. Louzán.

De un tiempo a esta parte he ido encontrando más satisfacción en un buen Gin-tonic después de una comida o cena entre amigos y es que, a veces, prescindiendo de ciertos lujos pero haciendo las cosas con tiento, no es necesario vaciarse los bolsillos para disfrutar de una buena sobremesa.

De un tiempo a esta parte he ido encontrando más satisfacción en un buen Gin-tonic después de una comida o cena entre amigos y es que, a veces, prescindiendo de ciertos lujos pero haciendo las cosas con tiento, no es necesario vaciarse los bolsillos para disfrutar de una buena sobremesa.

No voy a desvelar a estas alturas los placeres de disfrutar de una ginebra premium, tipo Citadelle o Junípero con una tónica gourmet como fever tree o q-tonic, y desde luego tampoco pretendo hacer ningún tipo de comparativa ante la que sin duda tendría todas las de perder, pero al igual que hay alternativas a Vega Sicilia o Chateau Petrus, también puede uno prepararse un Gin-tonic sabroso con medios más limitados.

No voy a desvelar a estas alturas los placeres de disfrutar de una ginebra premium, tipo Citadelle o Junípero con una tónica gourmet como fever tree o q-tonic, y desde luego tampoco pretendo hacer ningún tipo de comparativa ante la que sin duda tendría todas las de perder, pero al igual que hay alternativas a Vega Sicilia o Chateau Petrus, también puede uno prepararse un Gin-tonic sabroso con medios más limitados.

Y es que el primer paso no reside tanto en la materia prima, como en tratar de evitar ciertos errores comunes.

Y es que el primer paso no reside tanto en la materia prima, como en tratar de evitar ciertos errores comunes.

El primero es el vaso. Por favor, olvídense del de tubo, desháganse de él o déjenlo para cuando les visiten sus cuñados (no los míos, que son muy majos). Lo ideal es una copa ancha (tipo borgoña) o una copa balón de cristal fino.

El primero es el vaso. Por favor, olvídense del de tubo, desháganse de él o déjenlo para cuando les visiten sus cuñados (no los míos, que son muy majos). Lo ideal es una copa ancha (tipo borgoña) o una copa balón de cristal fino.

Después viene el hielo. Cuesta muy poco preparar unas buenas piedras con agua mineral, y la diferencia es más que importante. Utilicen un par de cubitos para refrescar la copa, moviéndola bien, para despues desecharlos e incorporar los definitivos, que deben ser abundantes. Sean generosos.

Después viene el hielo. Cuesta muy poco preparar unas buenas piedras con agua mineral, y la diferencia es más que importante. Utilicen un par de cubitos para refrescar la copa, moviéndola bien, para despues desecharlos e incorporar los definitivos, que deben ser abundantes. Sean generosos.

Sobre el acompañamiento frutal hay muchas teorías. Está el clásico de la corteza de limón, que nunca falla. Si el limón es bueno (limón galego!) lo prefiero a la lima. A mi me gusta rasparla un poco sobre la misma copa con unas pinzas de hielo, para expandir sus aromas. Después simplemente se deja caer en la copa.

Sobre el acompañamiento frutal hay muchas teorías. Está el clásico de la corteza de limón, que nunca falla. Si el limón es bueno (limón galego!) lo prefiero a la lima. A mi me gusta rasparla un poco sobre la misma copa con unas pinzas de hielo, para expandir sus aromas. Después simplemente se deja caer en la copa.

Otra opción es una rodaja de pepino, únicamente recomendable cuando no se vaya a tomar más de un gin-tonic (empalaga bastante) y la ginebra no sea muy buena y aromática, puesto que la hortaliza pulveriza toda la exclusividad del destilado. No obstante, utilizado correctamente, el pepino da una bebida agradable, refrescante, aromática, algo más dulzona y grasa, pero muy llevadera para rematar una sobremesa y seguir disfrutando del día.

Otra opción es una rodaja de pepino, únicamente recomendable cuando no se vaya a tomar más de un gin-tonic (empalaga bastante) y la ginebra no sea muy buena y aromática, puesto que la hortaliza pulveriza toda la exclusividad del destilado. No obstante, utilizado correctamente, el pepino da una bebida agradable, refrescante, aromática, algo más dulzona y grasa, pero muy llevadera para rematar una sobremesa y seguir disfrutando del día.

Con una buena ginebra yo recomiendo una discreta rodaja de manzana, tipo granny-smith, que nos dará las sutiles notas ácidas, perfectas para complementar la carga especiada de la premium. Eso sí, tengan cuidado porque se bebe sola. Además al terminar, comerse la rodaja es todo un festín de sensaciones.

Con una buena ginebra yo recomiendo una discreta rodaja de manzana, tipo granny-smith, que nos dará las sutiles notas ácidas, perfectas para complementar la carga especiada de la premium. Eso sí, tengan cuidado porque se bebe sola. Además al terminar, comerse la rodaja es todo un festín de sensaciones.

Pero volviendo a los presupuestos de esta plataforma, nos vemos obligados a buscar una materia prima decente, pero algo más ajustada en precio. La candidata en destilado fue una ginebra catalana llamadaGiró (menos de 10 € en el club del grumete), basada en una receta de 1860 que se ha ido perfecionando a lo largo de la historia de la casa. Es intensa y perfumada, y predomina el enebro sobre notas de cilantro y algo de jengibre. El final es muy seco y queda claro que pese a sus suaves 37,5º (la media anda en 40º), es un licor para combinar.

Pero volviendo a los presupuestos de esta plataforma, nos vemos obligados a buscar una materia prima decente, pero algo más ajustada en precio. La candidata en destilado fue una ginebra catalana llamadaGiró (menos de 10 € en el club del grumete), basada en una receta de 1860 que se ha ido perfecionando a lo largo de la historia de la casa. Es intensa y perfumada, y predomina el enebro sobre notas de cilantro y algo de jengibre. El final es muy seco y queda claro que pese a sus suaves 37,5º (la media anda en 40º), es un licor para combinar.

Y como la fever-tree, aparte de poco económica, creo que es la mejor tónica neutra – en el sentido de no excesivamente aromática – para exaltar una buena ginebra premium, tal vez en este caso sea recomendable una tónica algo más festiva, desenfadada y, sobre todo, barata. Y fíjese usted que huyendo de la omnipresente eschegüepes, que no es santo de mi devoción, topamos de nuevo con nuestro amigo Lidl y su tonic water básica (1€ el pack de seis) que es todo un hallazgo. Algo aromática, aunque sin excesos, y una boca discreta pero fresquísima. Perfecta para una ligera pero aromática y seca como esta.

Y como la fever-tree, aparte de poco económica, creo que es la mejor tónica neutra – en el sentido de no excesivamente aromática – para exaltar una buena ginebra premium, tal vez en este caso sea recomendable una tónica algo más festiva, desenfadada y, sobre todo, barata. Y fíjese usted que huyendo de la omnipresente eschegüepes, que no es santo de mi devoción, topamos de nuevo con nuestro amigo Lidl y su tonic water básica (1€ el pack de seis) que es todo un hallazgo. Algo aromática, aunque sin excesos, y una boca discreta pero fresquísima. Perfecta para una ligera pero aromática y seca como esta.

Y me ha gustado mucho este tema, así que prometo volver con él. Sobre todo cuando le eche el guante a las Fentimans que me ha enviado el Sr. Louzán.

Y me ha gustado mucho este tema, así que prometo volver con él. Sobre todo cuando le eche el guante a las Fentimans que me ha enviado el Sr. Louzán.

Podéis leer la entrada original en el siguiente enlace: Mileurismo Gourmet

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